El Refugio de la Playa

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"Algunos se equivocan por temor a equivocarse." Lessing

 


 

 

 
 

 

 

 

Cuaderno de apuntes

La ansiedad

Cuando surgen acontecimientos que no entran en nuestros planes, que ni siquiera habíamos contemplado como posibilidad, experimentamos un nivel de estrés que termina convirtiéndose en ansiedad. Es el hecho de enfrentarnos a lo desconocido, algo que escapa a nuestra rutina, que nos exige un mayor esfuerzo y que no sabemos como manejar.

Los acontecimientos van apareciendo y nos plantean problemas sin solución, y nos llevan por un camino por el que nunca habíamos pasado.

La vida se complace en atacar sin tregua, sin fallos, sin piedad. Mientras, uno no sabe hacer otra cosa que cubrirse la cabeza y pasar miedo esperando la peor posibilidad.

Los niveles bajos de autoestima, y la poca confianza en uno mismo, multiplican la vulnerabilidad ante las circunstancias adversas. Aparece un pánico desproporcionado. Es el miedo a lo desconocido, a no saber como afrontar la situación. Se llega a la conclusión de que no hay salida posible.

La estabilidad emocional se desmorona por no saber controlar los hechos que van más allá de la rutina diaria. Percibimos peligros y amenazas donde ni las hay ni las habrá. La ansiedad lleva al organismo a un desgaste síquico y físico que puede culminar en una enfermedad, dejándonos en un completo estado de indefensión. Una situación cómoda si se tiene en cuenta que nos excusa de cualquier responsabilidad al respecto.

Al final se concluye que lo mejor es no enfrentarnos al problema, ignorarlo, y actuar como si nunca hubiera existido. Actuamos con demasiada sensibilidad y acabamos por inventarnos nuestra propia realidad, más cómoda de manejar, más acorde a lo que queremos que sea todo lo que va ocurriendo. Sufrimos tan intensamente que sólo nos queda buscar una interpretación a medida de lo que está pasando. No somos sinceros ni con nosotros mismos.

La verdad es que todo tiene solución, que solamente hay que plantear bien el problema y actuar. Pero la ansiedad rechaza cualquier posibilidad de actuación. Porque la intensidad emocional impide ver las cosas con claridad. Y es, en este caso, cuando deberíamos buscar ayuda o, como mínimo, dejarnos ayudar.

Alejarse de la realidad no hace otra cosa que empeorar la situación y aportarnos un sufrimiento adicional y, además, de propia cosecha. Nos estamos castigando gratuitamente.
 

El Refugio

Los refugios, en especial los de montaña, están siempre abiertos al caminante que se ha quedado sin fuerzas para continuar.

Porque durante el viaje suelen aparecer enemigos inesperados. Como una lluvia torrencial en la oscuridad absoluta. O el frío, la desorientación, la debilidad y la desesperación. O todo a la vez.

El huésped puede recuperar sus fuerzas. Y el tiempo se convierte en aliado; las circunstancias adversas desaparecerán tarde o temprano.

Los problemas quedan fuera, asunto que debería ser apreciado como se merece. Más tarde, si no han desaparecido solos, deberán resolverse. Pero ahora toca pensar en uno mismo.

Este sitio web pretende ser un punto de encuentro para quienes quieran escapar, por unos momentos, de la presión del día a día; un lugar donde se puede enseñar (o aprender) a recuperar y mantener unas ganas de seguir prácticamente arrolladoras.

 

La playa

Aunque puede que la playa no te guste nada, y que la arena te irrite, y que no te lleves bien con el sol, optamos por ubicar nuestro refugio cerca de ella.

 

 

Tan cerca como quieras, por supuesto. La distancia homologada oscila entre los 3 centímetros hasta los 8.000 kilómetros. Aquí todo es virtual y se cuenta con el privilegio de una imaginación sin límites

No es una de esas playas en las que tienes que pelear por un metro cuadrado. Es tranquila. Y espaciosa. El sonido del mar aporta paz. El aire que llega desde él es fresco, renovado; tan renovado que te renueva por dentro sin necesitar ni yogures ni derivados. Y por fuera, te renueva por fuera también, que no se te olvide.

 

Los refugios de montaña suelen resolver situaciones límite, a veces decisivas para la propia vida. No es el caso. Éste es para situaciones más domésticas, más cotidianas. Por este motivo lo hemos puesto en un lugar más accesible y menos selectivo. Pretende ser agradable, tanto que incluso te apetezca acercarte sólo por el gusto de hacerlo.

 

Las fotos del mural "El Mar y tú".

Hemos formado un grupo en el que puedes "colgar" las fotos sobre el mar. Te invitamos a formar parte y a participar de forma activa.

(07-02-2010)
 

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